Me recuerdo a mí misma de pequeña como un disco rayado diciendo «Mama/ papa, me aburro». Y si eres de mi generación creo que te resultará familiar… Sin embargo parece que ahora hemos perdido la capacidad de aburrirnos, se valora la hiperproductividad y los momentos que deberían ser de descanso también están llenos de actividades. Pero recuerdo que de ese aburrimiento, a menudo surgían mis mejores ideas, los mejores juegos, las mejores historias. Ese aburrimiento es crucial para la creatividad y el bienestar mental. Vamos a hablar entonces de la creatividad en tiempos de hipoerproductividad: El poder del aburrimiento.
La falsa percepción del aburrimiento como tiempo perdido
Estar ocupado se ha convertido en sinónimo de éxito, no tener planes es de pringado. Desde reuniones constantes hasta la necesidad de estar siempre conectados, rara vez dejamos que nuestra mente divague. Este estado de hiperactividad constante inhibe la red neuronal por defecto, una red cerebral que se activa cuando no estamos enfocados en tareas específicas. Esta red es esencial para la creatividad, el asombro y la capacidad de hacer conexiones entre ideas aparentemente no relacionadas, esa mente de principiante de la que luego hablaremos.
¿Por qué el aburrimiento es esencial para la creatividad?
La creatividad no surge de la nada.
Es la capacidad del cerebro para encontrar soluciones o ideas a partir de conceptos ya existentes en el baúl de nuestros recuerdos, no es nada nuevo si no crear vínculos y ver lo que en un principio nos había pasado por alto o no le habíamos dado más importancia. Para que esto suceda, necesitamos activar la red neuronal por defecto, que se despierta cuando no hacemos nada y nos permitimos divagar. Los que tengáis hijos recordaréis ese temor cuando no los escuchamos y tememos qué estarán tramando porque la experiencia nos ha demostrado que algo habrán inventado…
La mente de principiante.
No es otra que la mirada del niño, esa observación del mundo con asombro y sin prejuicios, como el que ve por primera vez. Los niños tienen una habilidad innata para asombrarse por cualquier cosa y maravillarse en lo cotidiano porque no están atados a esas odiosas expectativas que tanto nos fastidian a los adultos. Puedes practicar esta mirada simplemente sentándote 15 minutos en un parque diariamente a poder ser (sin móvil…), observando a tu alrededor sin más, permitiendo que la mente explore libremente sin objetivo y sin juicio. Este ejercicio simple puede revitalizar tu capacidad creativa y mejorar tu bienestar general.
El poder de las pausas productivas
En Alegroterapia, promovemos la importancia de las pausas productivas. Levantarse de la silla y caminar durante cinco minutos puede parecer insignificante, pero tiene un efecto brutal para resetear la mente y mantener la productividad a largo plazo. Sin estas pausas, la mente se polariza, pierde profundidad y empatía, y finalmente se satura. Prueba a dar un paseo antes de llegar a este punto, si puede ser en un parque o zona verde y verás como hay un antes y un después en tu jornada.
El aburrimiento como salario emocional
El bienestar de los empleados no se basa únicamente en salarios y beneficios tangibles. El salario emocional, que incluye el bienestar mental y emocional, es crucial para la atracción y retención de talento. En Alegroterapia, nuestros talleres ayudan a los empleados a encontrar este equilibrio, promoviendo el bienestar integral y fortaleciendo el sentido de pertenencia y los valores de la empresa.
El aburrimiento no es tiempo perdido; es una herramienta poderosa para la creatividad y el bienestar. Escapar de la exigencia de hiperproductividad, permitirnos momentos de inactividad consciente puede ser la clave para desbloquear nuevas ideas y mantenernos conectados con nuestro entorno y con nosotros mismos. En Alegroterapia, ayudamos a las empresas a redescubrir el valor del aburrimiento y a integrar pausas productivas en su cultura laboral, contribuyendo así a un ambiente de trabajo más saludable y creativo.
Y para acabar me apetecía recordar con esta canción de Pet Shop Boys, que no es lo mismo aburrirse que ser un aburrido ;)