Mi Historia
No te escribo desde un pedestal.
Te escribo desde el agua.
Detrás de la terapeuta, hay una mujer que tuvo que aprender a reconstruirse cuando su propio cuerpo dijo "basta".
Durante años, fui experta en "aguantar". Creía que ser resiliente significaba anestesiarme y seguir produciendo. Pasé por relaciones marcadas por el control y sufrí el desgaste brutal del acoso laboral (mobbing).
En aquel momento, mi cuerpo hizo lo único inteligente que podía hacer para protegerme: desconectarse (Disociación).
Los médicos me recetaban pastillas para la ansiedad. Los psicólogos me pedían que "racionalizara" mis miedos. Pero nadie me explicaba por qué seguía despertándome a las 3 de la mañana, con el diafragma bloqueado y esa presión en el pecho. A pesar de entenderlo todo mentalmente, mi cuerpo seguía en alerta.
Fue entonces cuando descubrí la Terapia Somática y entendí lo que pasaba: mi sistema nervioso estaba desregulado.
Ese camino me llevó a formarme en exactamente esas herramientas.