Mi Historia
No te escribo desde un pedestal.
Te escribo desde el agua.
Detrás de la terapeuta, hay una mujer que tuvo que aprender a reconstruirse cuando su propia biología dijo "basta".
Durante años, fui experta en "aguantar". Creía que ser resiliente significaba anestesiarme y seguir produciendo. Pasé por relaciones marcadas por el control y sufrí el desgaste brutal del acoso laboral (mobbing).
En aquel momento, mi cuerpo hizo lo único inteligente que podía hacer para protegerme: desconectarse (Disociación).
Los médicos me recetaban pastillas para la ansiedad. Los psicólogos me pedían que "racionalizara" mis miedos. Pero nadie me explicaba por qué, a pesar de entenderlo todo mentalmente, mi cuerpo seguía reaccionando con pánico.
Fue entonces cuando descubrí la Terapia Somática y entendí la verdad: No estaba loca. Estaba desregulada.
Ese camino me llevó a formarme durante años en exactamente lo que me faltó: las herramientas que trabajan donde vive el problema. No en la cabeza. En el cuerpo.