El otro día fui a ver una obra de teatro que se llama «El tigre», buenísima, ya hablaremos de ella en otro momento. El caso es que se desarrolla en el escenario de una TED talk, ya sabes, una charla de esas tan interesantes en las que un/a experto/a en una materia explica un tema relacionado con su expertise.

Y en ese escenario no puede evitar preguntarme «María, y si tuvieras que hacer una TED talk, de qué sería?» Y esa idea me ha ido persiguiendo desde entonces, porque más allá de la formación y experiencia profesional de cada uno, llega un momento en la vida en que las experiencias vitales te dan material para una o más de una TED talk.

Y en mi caso he querido justamente hacer de mis experiencias vitales la base de mi formación y mi experiencia profesional. No ha sido de un día para el otro y me ha costado como 20 años poder dar ese volantazo. Y ojalá no hubiera vivido muchas de las experiencias que me han llevado aquí, no comparto eso de que «no cambiaría nada en mi vida porque el pasado es lo que me ha hecho quien soy ahora». ¿Qué opinas tú? ¿No evitarías ciertas situaciones que te han hecho daño a ti o a tu entorno si pudieras?

Pero el aceptar que no puedo cambiar el pasado y intentar quedarme con los aprendizajes me impulsa a ayudar a otras personas para darles recursos que a mí me faltaron en su día y a ellos les ayuden a tomar sus decisiones desde la libertad. Ese es mi impulso, aceptar y ayudar a aceptar lo que no podemos cambiar y tomar acción en lo que sí, soltar y seguir adelante, no suele ser fácil, para mí tampoco lo es, todos estamos en el camino.

Soltar el pasado y soltar expectativas sobre el futuro, las expectativas nos esclavizan tanto o más que las anclas del pasado. Piensa si no en cuando hiciste ese viaje que tanto llevabas imaginando, o incluso en cómo te imaginabas que iba a ser tu vida en esta etapa de tu vida. Sin embargo, qué sorpresa más agradable el descubrimiento de ese restaurante que descubriste por casualidad.

Y es que yo era de esas que se imaginaba una vida de película con 3o, con un matrimonio super feliz, mis hijos, mi casa, un trabajo gratificante y una vida plena y feliz. Pero fue mucho antes cuando todo empezó a hacer aguas fruto de mi autoexigencia y perfeccionismo. Cuando la autoexigencia y el perfeccionismo se instalan en tu vida cuesta mucho echarles, esa exigencia y perfección te hace crear unas expectativas irreales de cómo debe ser todo, y te hacen vivir agotada y frustrada en esa persecución constante de cómo deberían ser las cosas, dándolo todo para que así sea, sin disfrutar del camino porque siempre hay otra meta que lograr y frustrada porque por mucho que intentas controlarlo todo muchas cosas se escapan de tu control y acaban no siendo «como deberían».

No sé si te suena algo de todo esto, quizás como yo estudiaste algo que no te gustaba porque se supone que era lo que debías estudiar para ganarte la vida, quizás como yo creaste una vida en torno a todo eso y ha llegado un momento en que te has dado cuenta de que no quieres acabar tus días en ese trabajo, con esa insatisfacción constante, corriendo de un lado a otro haciendo cosas, soñando con el fin de semana o las próximas vacaciones.

A mí me ha ayudado infinitamente hacerme amiga de mi imperfección, aceptar mis errores y mi vunerabilidad con humor, incluso explotar esos errores para reírme de mí misma y tomarme la vida menos en serio, soltar esas exigencias a base de no tener expectativas, de abrirme a lo que venga, aceptar cómo son las cosas y tomar acción solo cuando depende de mí. Volver a mirar la vida como cuando era una niña, sin juicios, sin esperar nada concreto y sorprendiéndome y celebrando todo lo bueno que venga. Para ello me ha ayudado mucho aplicar el mindfulness en mi día a día y muchas de las teorías que se aplican en técnicas de clown.

Sinceramente creo que la tecnología nos ha abierto las puertas a un mundo al que no teníamos acceso desde nuestra casa como individuos anónimos, se han abierto un montón de posibilidades, se han borrado barreras, fronteras. Y eso tiene muchas ventajas para poder dar un paso y empezar a abrirnos a otras realidades, ya sea como inspiración, como escaparate o como portal para iniciar una nueva profesión más alineada con nuestros objetivos.

Si estás en ese momento de transición, de hacerte preguntas, si algo de lo que he dicho te ha resonado, te animo a dar los primeros pasos para avanzar hacia ese nuevo camino, y si necesita ayuda hablemos.

Un fuerte abrazo,

María