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La Universidad de Harvard ha liderado una epopeya de investigación durante 80 años, desentrañando los misterios de la felicidad y la salud. En un mundo que a menudo glorifica la fama y el dinero como indicadores de éxito, el secreto de la felicidad según Harvard revela una verdad más profunda: son las relaciones personales las que dan forma a una vida plena.

Por lo visto el dinero no da la felicidad

El profesor Robert Waldinger, uno de los directores del estudio, desafía lo que piensa la mayoría de sus estudiantes, que no se creen eso de que “el dinero no da la felicidad”. Y asocian la felicidad con la fama en un 50% y con el dinero el 80%, los resultados del estudio reafirmarían nuestro famosa frase.

Permíteme que me tome la licencia en este caso de compartir que según un estudio conjunto de Daniel Kahneman, Angus Deaton y Matthew Killingsworth publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, de media, los mayores ingresos están asociados a niveles de felicidad cada vez mayores. Así que igual deberíamos acabar la frase con aquello de que “… pero ayuda”.

Como reflexión personal diría que si bien el dinero no da la felicidad, las preocupaciones y las consecuencias de no sí la quitan.

El super poder de las relaciones de calidad

La clave, según Waldinger, tras décadas de observación de la vida de 1,300 personas, descendientes de los participantes originales, pone de manifiesto que las relaciones cercanas satisfactorias, son un elixir para la felicidad y la salud.

Por encima de la fama y el dinero, la calidad de las conexiones interpersonales va a marcar la satisfacción vital. Aquellos que disfrutan de lazos sólidos con familiares, amigos y compañeros de trabajo no solo experimentan una felicidad duradera, sino que también tienen una mejor salud mental y física.

No olvidemos que somos seres sociales, hasta los más solitarios necesitan de momentos de conexión con otras personas.

La Felicidad clave para una larga vida

Los beneficios de relaciones sanas son impresionantes: retrasan el deterioro mental, preservan la memoria, alivian el estrés y mejoran la calidad del sueño. Además, la felicidad ha resultado ser un indicador más fiable de longevidad que la predisposición genética. Según el estudio las personas satisfechas con sus relaciones a los 50 años están más sanas a los 80.

La Soledad la epidemia silenciosa

En un mundo cada vez más conectado digitalmente, el estudio destaca la importancia de evitar la soledad. La soledad se equipara al riesgo de fumar o alcoholismo, según la American Psychological Association y se ha convertido en un riesgo para la Salud Pública.

Las personas que se sienten solas sufren mayores riesgos para la salud, lo que hace aún más importante la necesidad de construir relaciones significativas. Es importante esta distinción entre estar solo y sentirse solo, porque es el sentimiento de soledad lo que nos hace enfermar.

Construyendo relaciones plenas: un desafío con recompensa

A pesar de que la fórmula de la felicidad parece clara, construir relaciones profundas no es tarea fácil. El profesor Waldinger ofrece algunas pautas: hacer frente a las dificultades y tender puentes incluso en medio de conflictos. Las parejas duraderas no evitan las discusiones, pero la clave radica en la seguridad de que pueden contar el uno con el otro cuando más lo necesitan.

Y justamente esa es una de las claves que descubrió Dan Buettner en sus “Zonas azules”. Encontró comunidades que se apoyaban, que sabían que podían contar unos con otros.

Factores clave para un envejecimiento saludable

El psiquiatra George Vaillant, partícipe del estudio desde 1966, destaca como factores clave para un envejecimiento saludable: la actividad física, madurez emocional para hacer frente a desafíos, mantener un peso saludable y disfrutar de relaciones estables. Sin embargo, insiste en que la clave real es «relaciones, relaciones y relaciones«.

 

El mensaje queda claro: en la conexión con los demás, en ese vínculo es donde encontramos la clave de la felicidad. El estudio de Harvard nos recuerda que, en última instancia, la riqueza de nuestras relaciones define la calidad de nuestras vidas.

Maria Lietor

Coach en Salud Integrativa y Nutrición especializada en mujeres e Instructora en Mindfulness para la Gestión del Estrés

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